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Política de privacidad

El resumen honesto casi cabe en una frase: para entrar se pide una cuenta gratuita, de la que guardamos tu correo, tu nombre y por dónde entraste, y nada de lo que haces en los simuladores sale de tu navegador. Aparte de tu cuenta, lo único que puede salir es la ficha de revisión clínica, y sólo si tú decides mandarla. Lo que sigue dice qué lleva, a dónde va, cuánto se conserva y cómo se borra.

1 · Qué datos se recogen

Dos clases, cada una con su motivo: los de tu cuenta, que se piden para dejarte entrar, y la ficha de revisión clínica, sólo si decides mandarla. Todo lo demás se queda en tu navegador: la plataforma no usa cookies de seguimiento ni de publicidad, y no hay analítica de terceros. La plataforma es un conjunto de archivos que se descargan al navegador y corren dentro de él; lo único que el servidor decide es si tienes sesión para descargarlos.

Tu cuenta. Se entra de una de dos maneras. Con tu cuenta de Google: Google nos entrega tu correo, ya verificado por ellos, y tu nombre si tu cuenta lo tiene. O, cuando la página de entrada lo ofrece, con un código de un solo uso: escribes tu correo y, si quieres, tu nombre, y te enviamos a ese correo un código que escribes en la página; que el código te llegue es lo que nos dice que el correo es tuyo. De cualquiera de las dos maneras guardamos tu correo, que es lo que identifica tu cuenta (es la misma cuenta entres por donde entres); tu nombre; por dónde entraste la primera vez (Google o código); la fecha en que se creó la cuenta y la de tu último ingreso; y el plan de la cuenta (hoy, el gratuito). No guardamos contraseña —no existe: o la maneja Google, o entras con un código que sirve una sola vez—, ni tu foto, ni el identificador interno que Google te da, ni nada de lo que haces en los simuladores. La base para tratarlos es que tú creas la cuenta para usar la plataforma: sin esos datos no podemos dejarte entrar. Los usamos para eso y para saber cuántas personas usan la plataforma; no los usamos para escribirte, salvo para decirte algo sobre tu cuenta o sobre estos documentos.

Si pides un código. Para enviártelo, tu dirección de correo y el código viajan a Resend, el servicio que despacha ese mensaje (sección 4). Mientras el código está vigente, que son 10 minutos, la plataforma guarda sólo dos huellas —resúmenes irreversibles, calculados con una clave que sólo tiene el servidor—, una de tu correo y otra del código: con ellas se puede comprobar el código que escribes, pero no leer tu correo ni el código. Se borran cuando usas el código o, si no lo usas, después de que vence, la próxima vez que alguien pide uno. Pedir un código no crea una cuenta: la cuenta se crea cuando lo escribes en la página. Un código tiene 6 dígitos, sirve una sola vez y admite 5 intentos; a una misma dirección se le envían como máximo 3 por hora. Antes de enviar nada, la página comprueba que quien pide el código es una persona y no un programa, con Turnstile, un servicio de Cloudflare que para eso examina datos técnicos de tu navegador y de tu conexión (sección 4).

Una cookie de sesión, necesaria para que no tengas que volver a identificarte en cada página: es un identificador firmado de tu cuenta y las fechas de su vigencia, dura 30 días y se renueva mientras sigas usando la plataforma; al renovarla, como máximo una vez por hora, el servidor consulta en la base si tu cuenta sigue activa y, si ya no lo está, la cookie deja de valer. No es una cookie de seguimiento ni de publicidad. Hay una segunda cookie, que no es de la plataforma: cuando se muestra la página de entrada, la biblioteca de Google que dibuja el botón guarda en tu navegador, para este sitio, una cookie llamada «g_state», de la propia biblioteca, con fechas, un identificador aleatorio y marcas de estado que Google genera para su uso; dura 180 días. El navegador la manda a este sitio con cada petición, como a cualquier cookie, pero la plataforma no la lee ni la guarda. Se rige por las condiciones de Google; puedes borrarla desde tu navegador cuando quieras, y se vuelve a crear la próxima vez que se muestre la página de entrada. Además, la ventana que abre el botón de Google puede guardar cookies propias, en el dominio de Google.

Cuentas pendientes, rechazadas y bloqueadas. La creación de cuentas puede estar abierta, sujeta a aprobación o limitada a una lista. Si está sujeta a aprobación, tu cuenta queda pendiente hasta que la aprueben: mientras tanto guardamos tu correo y tu nombre como en cualquier cuenta, no te dejamos entrar, y una cuenta pendiente que nadie aprueba se borra sola a los 30 días (la plataforma lo revisa cada vez que alguien entra o pide una cuenta). Cuando una cuenta queda pendiente, la plataforma le avisa por correo al responsable para que la revise: el aviso lleva tu correo, tu nombre y por dónde entraste, y llega a la bandeja de entrada del proyecto, la misma que recibe las fichas de revisión (sección 4). Si está limitada a una lista y tu correo no figura en ella, o si el registro está cerrado, no guardamos nada de ti: se te dice que no puedes entrar y ahí termina. Si bloqueamos una cuenta por incumplir los términos de uso, conservamos su correo mientras dure el bloqueo, porque sin él la misma persona podría volver a crearla; el motivo es prevenir el abuso de la plataforma. Puedes pedir que se borre como cualquier cuenta, sabiendo que entonces no podremos impedir que se cree de nuevo.

Si un intento de entrar falla, guardamos la red desde donde se hizo (tu dirección IP, agrupada) y cuántas veces falló, sólo para poner un tope a los intentos fallidos y que nadie pruebe cuentas ajenas sin freno. Se borra pasada una hora, la próxima vez que alguien intente entrar. Los intentos que salen bien no dejan ese rastro. Pedir un código sí deja uno, aunque salga bien: por una hora guardamos cuántos se pidieron desde tu red y cuántos se enviaron a una misma dirección (ésta, como huella y no como correo legible), para que nadie use el formulario para llenarle el buzón a otra persona.

La ficha se manda de una de dos formas, y la propia ficha te dice cuál tienes disponible. Si muestra el botón «Enviar la revisión», al pulsarlo viaja a una función de la plataforma que la reenvía por correo a la casilla de revisiones y NO LA GUARDA: no queda copia en ninguna base de datos. Si no lo muestra —o si estás sin conexión, o el envío falla—, la ficha arma el texto en tu navegador y eres tú quien lo manda desde tu propio correo a contacto@critiklab.cl.

Por cualquiera de las dos vías llega lo mismo: lo que escribiste, tu nombre y tu profesión, tu contacto si lo dejas, y tu institución sólo si autorizas publicar tu nombre. Nada que no hayas escrito tú. La base para tratarlo es tu consentimiento: la mandas tú, y lo retiras pidiendo que se borre.

La función que recibe la ficha no lee tu dirección IP ni tu navegador. El proveedor que la aloja sí registra datos técnicos de cada petición, como se explica en la sección 4.

Hay una sola base de datos: la de las cuentas, con lo que describe el párrafo de tu cuenta. La ficha de revisión no entra en ella. Aparte de eso, ningún servidor de la plataforma recibe lo que haces: la simulación entera —la física, los modelos, cada número que ves en pantalla— se calcula en tu dispositivo y no sale de ahí.

2 · Qué se guarda en tu propio navegador

La exploración libre no guarda nada de lo que haces. Los casos guiados, en los simuladores que los tienen, sí: al terminar uno, su resumen —el módulo y el caso, la fecha y la hora, la duración, los objetivos cumplidos sobre el total, las pistas usadas y los errores frecuentes que se cometieron— se guarda en el almacenamiento local de tu navegador, en tu dispositivo, para mostrártelo en la página de progreso. No sale de ahí. Si terminaste casos de otros simuladores cuando los publicaban, su historial sigue guardado igual.

Puedes borrarlo cuando quieras desde la página Progreso (critiklab.cl/progreso), o borrando los datos del sitio en tu navegador. Si usas otro dispositivo u otro navegador, ese historial no viaja: no hay nada que lo sincronice.

3 · Datos de pacientes

La plataforma no admite datos de pacientes reales y no los pide en ninguna parte. Todos los pacientes son sintéticos y están generados por un modelo. Esta es una decisión de arquitectura, no una promesa: no existe el campo donde escribirlos.

Como la ficha de revisión sí sale de tu navegador, esto vale la pena decirlo más fuerte: no escribas en ella el nombre, la ficha ni ningún dato de alguien a quien estés atendiendo. Una observación se entiende igual de bien sin eso. Si llega una revisión con datos de un paciente real, se borra sin leerla entera y, si dejaste un contacto, se te avisa.

4 · Alojamiento, envío y dónde están los servidores

Los archivos y las funciones de la plataforma se sirven desde Cloudflare Pages, y la base de datos de las cuentas está en Cloudflare D1: Cloudflare las aloja y las transporta por cuenta de Critik Lab y no las usa para nada propio. Para entrar usamos el acceso con Google. En cuanto se muestra la página de entrada, ésta carga la biblioteca de Google, así que tu navegador se comunica con Google desde ese momento, antes de que pulses nada, y Google recibe los datos técnicos de esa conexión (tu dirección IP y tu navegador). Al pulsar el botón, Google te identifica y nos entrega tu correo y tu nombre. Lo que Google haga por su cuenta lo rige su propia política de privacidad. Si entras con un código, el mensaje que lo lleva lo despacha Resend (Plus Five Five, Inc., de Estados Unidos) por cuenta de Critik Lab: recibe tu dirección de correo y el contenido del mensaje, y conserva el registro de ese envío por 30 días. Y cuando la página de entrada ofrece el código, carga Turnstile, un servicio de Cloudflare que comprueba que quien lo pide es una persona: tu navegador se comunica con él desde que la página se muestra, y recibe los datos técnicos de tu navegador y de tu conexión. Turnstile no guarda cookies en este sitio.

Si mandas la ficha con el botón, la recibe una función del mismo proveedor y la reenvía con su servicio de correo. Si la mandas desde tu propio correo, sale de tu proveedor y entra igualmente por Cloudflare, que es el servidor de correo del dominio critiklab.cl. En los dos caminos Cloudflare transporta por cuenta de Critik Lab: no lo usa para nada propio.

Cloudflare reenvía el correo del dominio, no aloja buzones. La ficha termina, por las dos vías, en la misma bandeja de entrada del proyecto, que está alojada en Google. Ahí se conserva, y ése es el único sitio: es una bandeja de correo, no una base de datos de la plataforma. Google la aloja conforme a sus propias condiciones de servicio.

Como cualquier servidor web, Cloudflare registra peticiones técnicas (dirección IP, hora, recurso solicitado, agente de usuario) para operar el servicio y protegerlo de abusos. Esos registros los gestiona él conforme a su propia política y nosotros no los consultamos ni los cruzamos con nada.

Los servidores de Cloudflare, los de Google y los de Resend están fuera de Chile. Significa que los datos de tu cuenta se guardan fuera de Chile mientras la cuenta exista, que si pides un código tu dirección de correo sale de Chile para que el mensaje se envíe, y que la ficha que mandas cruza la frontera antes de llegar a la bandeja del proyecto y se conserva fuera de Chile mientras ese correo exista.

5 · Tus derechos

Si mandaste una ficha de revisión, por cualquiera de las dos vías, lo que escribiste —con tu nombre y tu profesión— existe como correo en la casilla de revisiones de la plataforma.

Cuánto se conserva: mientras sirva para corregir el módulo al que se refiere y, si autorizaste publicar tu nombre, mientras tu crédito siga publicado. Puedes pedir que se borre antes, cuando quieras.

Sobre eso puedes pedir acceso, rectificación, supresión, oponerte a que se trate y pedir que se te entregue en un archivo. Se hace escribiendo a contacto@critiklab.cl. Es gratuito y se responde dentro del plazo que fija la ley. La ficha no está en ninguna base de datos, así que una supresión es literalmente borrar ese correo, y se hace.

Tu cuenta se conserva mientras exista: hasta que pidas borrarla. Puedes pedir acceso, rectificación, supresión —el borrado de tu cuenta—, oposición y portabilidad escribiendo a contacto@critiklab.cl desde el correo de la cuenta, para poder comprobar que es tuya. Es gratuito y se responde dentro del plazo que fija la ley. Borrar la cuenta elimina de la base tu correo, tu nombre y tus fechas. La cookie de sesión de tu navegador no se borra desde aquí, pero normalmente deja de valer en menos de una hora, porque el servidor comprueba al renovarla que la cuenta existe; también puedes borrarla tú desde tu navegador cuando quieras.

Si autorizaste publicar tu nombre como revisor, puedes retirar esa autorización cuando quieras y tu nombre sale de la página de revisión clínica.

El historial de los casos guiados que terminaste es otra cosa: está en tu dispositivo, no lo tenemos, y lo borras tú en critiklab.cl/progreso.

Si crees que no cumplimos, puedes reclamar. Hasta que entre en vigencia la Ley 21.719, el 1 de diciembre de 2026, ante los tribunales de justicia conforme a la Ley 19.628; desde entonces, ante la Agencia de Protección de Datos Personales que esa ley crea. Esta política está redactada con la estructura del art. 14 ter de la Ley 21.719.

6 · Si esto cambia

Ésta es la versión 2.6 de esta política, del 14 de octubre de 2026: suma una forma de entrar —un código de un solo uso que se envía a tu correo—, dice qué se guarda al pedirlo, nombra a Resend, el servicio que despacha ese mensaje, y a Turnstile, que comprueba que quien lo pide es una persona, y dice que la plataforma le avisa al responsable cuando una cuenta queda pendiente. La 2.5, del 13 de octubre de 2026, no cambió nada de lo que este documento dice sobre tus datos: subió porque cambió el descargo clínico, que desde entonces dice que todos los módulos están en proceso de validación externa. La 2.4, del 13 de octubre de 2026, dijo que para usar la plataforma hay que tener una cuenta gratuita, qué se guarda de ella, qué pasa con las cuentas pendientes o bloqueadas y que usamos una cookie de sesión. La 2.3, del 29 de septiembre de 2026, dijo que los casos guiados, en los simuladores que los tienen, guardan su resumen en tu navegador. La 2.2, del 16 de septiembre de 2026, encendió el botón: desde entonces la ficha de revisión se manda desde la propia plataforma. La 2.1 corrigió la dirección de contacto por la que se ejercen los derechos y dijo quién aloja la bandeja donde se conserva una ficha. La 2.0, del 7 de septiembre de 2026, fue la reescritura entera. La 1.0 decía que la plataforma no tenía servidor propio y que el único formulario del sitio no enviaba nada por su cuenta, y fue cierto hasta septiembre de 2026.

La 1.0 prometía dos cosas: que este documento se reescribiría ANTES de que existiera cualquier función que tratara datos personales, y que el cambio se anunciaría en la plataforma. Las dos se cumplieron, y en ese orden. La 2.0 fue ese «antes», publicada con el botón de envío todavía apagado; la 2.2 fue el segundo anuncio, el del día en que el botón empezó a funcionar. La 2.4 SÍ trató datos personales nuevos —los de tu cuenta— y cambió lo que este documento decía que se guarda, y por eso volvió a pedirse la aceptación a quien ya la había dado. La 2.5 volvió a pedirla sin tratar ningún dato nuevo, porque cambió el fondo del descargo clínico. La 2.6 la pide otra vez porque sí trata datos de una manera nueva —quien entra con un código entrega su correo a un servicio más, y el responsable recibe un aviso con los datos de cada cuenta pendiente—, y este documento tenía que decirlo antes de que eso empezara.

Y sigue en pie para lo que venga. Si algún día se añaden pagos o cualquier otra función que implique tratar datos personales, se reescribirá esto primero. No se activará nada que trate datos personales sin que esté escrito aquí antes.